Si buscas un destino que tenga historia, naturaleza y tranquilidad, te recomendamos planear una visita a Guadalupe, un tranquilo pueblo serrano de Extremadura en el que parece que se ha detenido el tiempo. Nos gustó tanto que te hemos preparado una ruta con todo lo que tienes que ver en Guadalupe en un día y estamos seguros que querrás volver.
Conocida antiguamente como Puebla de Santa María de Guadalupe, es ideal para visitar durante un día ya que todos los lugares imprescindibles están cerca. Desde la Plaza de Santa María con el imponente Real Monasterio, puedes caminar hasta el Arco de San Pedro para ver la Puebla Alta o atravesar el Arco de Sevilla y recorrer la Puebla Baja.
Además, Guadalupe fue la última parada de nuestra ruta por Extremadura en 6 días después de ver Cáceres en un día. El lugar perfecto para terminar nuestro recorrido por la región.
TIP: Si viajas desde Cáceres y prefieres no conducir ni preocuparte por organizar el transporte, también puedes visitar Guadalupe con una excursión organizada que incluye el traslado, la visita guiada al Real Monasterio y tiempo libre para recorrer el pueblo además de una visita a Trujillo.
Plaza de Santa María de Guadalupe
Empezamos nuestro día en la Plaza de Santa María, el centro del casco histórico de Guadalupe y uno de los lugares más animados del pueblo, gracias a sus numerosos bares con terraza y tiendas donde puedes comprar productos típicos de Extremadura, como el famoso pimentón.
Lo más curioso de la plaza lo encontrarás justo en el centro. Se trata de una pequeña fuente que conserva una antigua pila bautismal procedente del monasterio. Según cuenta la tradición, en ella fueron bautizados en 1496 los primeros nativos americanos que llegaron a España de la mano de Cristóbal Colón.
Justo detrás de la fuente se encuentra el lugar más importante de la plaza y uno de los grandes tesoros de Guadalupe: el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe y su iglesia. Para visitarlo, vamos a subir primero por su amplia escalinata, que nos espera justo frente a nosotros.
TIP: No te pierdas nada de uno de los pueblos más bonitos de España y sus rincones, con esta visita guiada por Guadalupe que sale desde la plaza de Santa María.
Real Monasterio de Santa María de Guadalupe
Si solo pudieses visitar un lugar en Guadalupe, te diríamos que fueses al Real Monasterio de Santa María, construido en el siglo XIV y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.
Al subir la escalinata principal, tendrás justo enfrente la Basílica y a la izquierda, la entrada al Monasterio. Nosotros decidimos visitar primero la Basílica, que nos pareció una auténtica maravilla. En su interior destaca el impresionante retablo mayor, situado tras unas rejas y también podrás ver la imagen de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura.
Después pasamos al Monasterio, donde podrás conocer algunas de sus estancias más impresionantes, como el Claustro Mudéjar, el Museo de Libros Miniados, que conserva enormes cantorales que pueden llegar a pesar más de 50 kilos y la sacristía, conocida como la “Capilla Sixtina Española”, el lugar que más nos impresionó durante la visita.
La entrada a la Basílica es gratuita, mientras que la visita al Monasterio cuesta 7€ y, al menos cuando fuimos nosotros, el pago tenías que hacerlo en efectivo.
El recorrido dura unos 45 minutos y vas acompañado por una persona que se encarga de abrir y cerrar las diferentes salas, pero no se trata de una visita guiada, por lo que no recibirás explicaciones sobre lo que estás viendo. Esto fue lo que menos nos gustó, ya que nos habría encantado conocer más detalles sobre la historia y los lugares que estábamos visitando.
TIP: Solo está permitido hacer fotos y vídeos en el Claustro Mudéjar.
Hospital de San Juan Bautista y Colegio de Infantes (Parador de Guadalupe)
A pocos pasos del Monasterio de Guadalupe se encuentran el Hospital de San Juan Bautista y el Colegio de Infantes. Ambos edificios tienen mucha historia y actualmente forman parte del Parador Nacional de Turismo de Guadalupe.
En el Hospital de San Juan Bautista del siglo XV estaba la famosa escuela de medicina de Guadalupe y parece ser, que en ella se realizaron las primeras autopsias autorizadas por la Santa Sede en España.
Justo al lado se encuentra el Colegio de Infantes, construido en el siglo XVI, que fue durante siglos una escuela donde se enseñaban gramática, humanidades, canto y teología.
TIP: ¿Te apetecería quedarte a dormir en un sitio con tanta historia? Échale un vistazo al Parador de Guadalupe.
Iglesia de la Santísima Trinidad
Justo enfrente del Parador de Guadalupe verás la Iglesia de la Santísima Trinidad, conocida también como la Iglesia Nueva y cuya portada barroca, es una de las más bonitas del casco antiguo de Guadalupe.
Tras las desamortizaciones de 1835, la iglesia quedó abandonada durante muchos años. No fue hasta 1978 cuando la restauraron y en la actualidad se utiliza como auditorio y sala de exposiciones, por lo que no siempre está abierta al público.
Cuando estuvimos allí la encontramos cerrada, pero aun así merece la pena que te pares un momento para admirar su fachada, antes de continuar con tu paseo por esta zona del centro histórico de Guadalupe.
Galería Mudéjar
Si rodeas la Iglesia de la Santísima Trinidad por la calle Nueva de los Capellanes, en el lado derecho te encontrarás con la Galería Mudéjar, uno de esos rincones de Guadalupe que puedes pasar de largo si no te fijas. De hecho, la primera vez pasamos por delante sin darnos cuenta y volvimos al día siguiente para verlo.
También conocida como las antiguas Casas de los Capellanes, la Galería Mudéjar porticada es del siglo XV, tiene una planta rectangular alargada con un bonito techo de madera y está decorada con plantas a ambos lados. Sin duda, es un lugar muy fotogénico y con un encanto especial.
Arco de San Pedro
Siguiendo por la calle Nueva de los Capellanes, llegamos al Arco de San Pedro, que recibe su nombre por la imagen de San Pedro colocada en una hornacina en 1861. Para verla, solo tienes que pasar por el arco, darte la vuelta y mirar hacia la parte alta del arco.
Este arco fue testigo del paso de peregrinos y viajeros que llegaban desde el norte a Guadalupe y formaba parte de una de las tres puertas del primer recinto defensivo del monasterio, además de funcionar como aduana.
Plazuela de la Pasión y Fuente de la Pasión
Al pasar el Arco de San Pedro entrarás en la Puebla Alta de Guadalupe y la mejor manera de conocerla es simplemente callejeando. Nosotros subimos por la calle Real, pasando por delante del antiguo Hospital de Mujeres, y llegamos, a través de una pequeña callejuela, a la Plazuela de la Pasión.
En uno de los lados encontrarás la Fuente de la Pasión, una pequeña fuente de un solo caño que todavía conserva un bloque de cantería que antiguamente servía para apoyar los cántaros. Está rodeada de casas tradicionales y, junto a ella, se encuentra el antiguo Hospital de la Pasión, un edificio del siglo XV donde se trataban enfermedades contagiosas.
Continuamos el paseo y, casi al final de la calle Lorenzo Lebrón de Quiñones, encontramos el Mirador del Parque de la Constitución, uno de los mejores miradores de Guadalupe, especialmente al atardecer.
Hospedería del Real Monasterio
Bajando de nuevo hacia el centro de Guadalupe y continuando nuestra ruta por el pueblo, tomamos la calle Fray Eloy Uribe para acercarnos a la Hospedería del Real Monasterio, construida expresamente para los Reyes Católicos y su séquito. ¿Sabías que Isabel y Fernando se quedaron aquí más de 25 veces?
La hospedería está situada en uno de los claustros góticos del monasterio y aunque actualmente está separada de la zona religiosa, puedes entrar por esta misma calle al patio original donde encontrarás el restaurante. También es posible acceder desde la carretera principal, aunque en ese caso tendrás que subir por una bonita escalinata.
Y si visitar este lugar ya resulta interesante, imagina poder dormir aquí. Si buscas una experiencia diferente durante tu visita a Guadalupe, esta puede ser una opción de lo más especial.
Arco de Sevilla
Tras visitar la hospedería, regresamos a la Plaza de Santa María. Desde allí entramos por el Arco de Sevilla, uno de los accesos más importantes de la antigua ciudad amurallada a la Puebla Baja o Barrio Bajo.
Este arco de estilo renacentista y construido en el siglo XVI, formaba parte del primer cinturón de murallas que protegía el Monasterio junto con los arcos de San Pedro y Chorro Gordo.
Al atravesarlo llegamos por la calle Sevilla a una de las zonas más bonitas del pueblo con sus casas porticadas, calles llenas de bonitas flores y una plaza con mucho encanto.
Plazuela de los Tres Chorros y Fuente de los Tres Chorros
Al final de la calle Sevilla se encuentra la Plazuela de los Tres Chorros, uno de los rincones más típicos de Guadalupe. Aquí está la Fuente de los Tres Chorros, la más importante del pueblo, después de la que hay en la Plaza de Santa María.
La fuente, construida en cantería, es del siglo XV y su sencillo diseño encaja a la perfección con el entorno de casas típicas de esta zona de Extremadura que rodean la plazuela.
Calle Ruperto Cordero
Desde la fuente de los Tres Chorros, si vas hacia la izquierda llegarás a la calle Ruperto Cordero que une la Plazuela de los Tres Chorros con el Arco de las Eras. Conserva los típicos soportales de madera, en los que un día se establecieron los comerciantes para ofrecer sus servicios a los visitantes que llegaban a Guadalupe.
Hoy en día, esta calle es posiblemente la más conocida de Guadalupe y te recomendamos recorrerla hasta el final, para disfrutar del ambiente tradicional de pueblo. No te cansarás de sacar fotos.
Arco de las Heras
Terminamos nuestra ruta a pie de un día por Guadalupe en el Arco de las Heras. Formaba parte de la segunda muralla que rodeaba la Puebla de Santa María y aquí se controlaban tanto a las personas como a las mercancías que llegaban a Guadalupe desde el sur.
Construido en mampostería de piedra y ladrillo, si lo cruzas, puedes llegar de nuevo a la Plaza de Santa María por la calle Poeta Ángel Marina. También tienes la opción de hacer como nosotros que volvimos a la Plazuela de los 3 Chorros y callejeamos por la Puebla Baja para seguir disfrutando del encanto del casco histórico de Guadalupe.
Mapa de los principales lugares de Guadalupe
Te dejamos un mapa interactivo con todos los lugares que hemos estado viendo en Guadalupe para que los tengas siempre a mano en tu viaje.
Qué ver cerca de Guadalupe
Para completar tu visita a este precioso pueblo cacereño, te proponemos dos lugares muy recomendables. Ambos son perfectos para una visita de medio día o para añadirlos a tu ruta por Extremadura.
Geoparque Villuercas Ibores Jara
El Geoparque Villuercas Ibores Jara, declarado Geoparque Mundial por la UNESCO, es uno de los grandes tesoros naturales de Extremadura. Guadalupe es, de hecho, una de las puertas de entrada al Geoparque, por lo que es un plan perfecto si te gusta la naturaleza, la geología o las rutas al aire libre.
Con una extensión de 2.544 kilómetros cuadrados, encontrarás bosques de alcornoques, castaños y robles, ciervos, jabalíes, además de una gran variedad de aves. No te pierdas el Desfiladero del Pedroso y el Risco de La Villuerca, el punto más alto del Geoparque y uno de los mejores miradores de Extremadura.
La mejor manera de conocer este increíble entorno natural es haciendo el tour en 4×4 por el Geoparque Villuercas‑Ibores‑Jara, que sale desde la Plaza de Santa María de Guadalupe. Es una experiencia muy completa ya que se hace con guías locales que conocen la zona a la perfección.
Enoturismo cerca de Guadalupe: visita a una bodega histórica
A solo 15 kilómetros de Guadalupe, en pleno Geoparque Villuercas Ibores Jara, se encuentran las Bodegas Ruiz Torres, una bodega familiar con 150 años de historia. Si te gusta el vino y buscas una actividad enológica completa cerca de Guadalupe, esta visita te va a encantar.
Durante el recorrido guiado de una hora y media, conocimos todo el proceso de elaboración del vino visitando la sala de acumulación y depósitos, donde nos explicaron la fermentación y maduración. Seguimos a la zona de embotellado y finalmente vimos la sala de barricas, uno de los lugares que más nos gustó de la bodega.
La experiencia fue muy amena y aprendimos mucho sobre el mundo del vino, aunque lo mejor fue la cata de tres vinos con aperitivo de productos típicos y la botella de vino tinto que nos regalaron. Eso sí, Víctor que era quien conducía, tuvo que conformarse con disfrutar del aperitivo y dejar la cata para otra ocasión.
Dónde dormir en Guadalupe
Para disfrutar del ambiente tranquilo de Guadalupe y recorrer este coqueto pueblo sin prisas, lo mejor es pasar al menos una noche y como hay varias opciones, te vamos a contar donde nos quedamos nosotros.
Nos alojamos en el Hostal Altamira, que está muy bien situado, junto al Arco del Chorro Gordo, lo que significa que en apenas dos minutos llegas caminando a la Plaza de Santa María y al Monasterio.
La habitación era pequeña y sencilla, pero tenía baño privado, calefacción (muy útil si vas en invierno), una cama cómoda y vistas a la calle. Tanto la puerta principal como la de la habitación se abren con un código que te envían por WhatsApp el día anterior, algo que nos pareció muy cómodo si llegas tarde o no quieres estar pendiente de horarios.
Como muchos alojamientos de Guadalupe, este hostal no tiene parking propio, pero no te preocupes porque a solo 6 minutos andando hay un aparcamiento gratuito en la Avenida Eusebio González.
TIP: El hostal está conectado por dentro con su restaurante situado en la planta baja, así que puedes bajar a comer sin necesidad de salir a la calle. Los fines de semana sirven un menú de desayuno bastante completo con opciones dulces y saladas, incluido en el precio de la habitación.
Dónde comer en Guadalupe
Ya que estás visitando los monumentos y rincones más bonitos de Guadalupe, no puedes irte sin probar alguno de los platos típicos de la gastronomía extremeña. En el pueblo encontrarás varios restaurantes y bares con opciones para todos los gustos, entre ellos donde fuimos a comer nosotros.
Elegimos el Restaurante Altamira, que pertenece al Hostal Altamira donde pasamos la noche. Como el desayuno nos había gustado tanto, decidimos probar su menú de la casa y la verdad es que salimos muy contentos.
Tras ver todos los platos a elegir del menú, pedimos migas extremeñas de entrante, como plato principal calamares a la romana con ensalada y patatas y de postre, arroz con leche.
La comida estaba bien hecha, las raciones son grandes (ya con el entrante nos llenamos bastante) y para la calidad que tenía, creemos que el menú tiene un precio razonable. Además, al estar alojados en el hostal, nos hicieron un pequeño descuento al pagar, lo que nos pareció todo un detalle.
Si te apetecen platos más ligeros, también tienen raciones y tapas. Y si prefieres probar otros sitios, en la Plaza de Santa María encontrarás varios restaurantes y bares con terraza, muchos de ellos con vistas al Monasterio de Guadalupe, ideales para disfrutar del ambiente del pueblo mientras comes o tomas algo.
Preguntas frecuentes sobre Guadalupe
¿Cómo llegar a Guadalupe?
Guadalupe no tiene estación de tren, pero puedes llegar en autobús desde diferentes localidades de Extremadura. Si viajas en coche, además, tendrás más libertad para combinar la visita con otros lugares del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.
¿Se puede visitar Guadalupe sin coche?
Sí. Una vez en Guadalupe, puedes recorrer a pie los principales lugares de interés, ya que el casco histórico es compacto y la mayoría de monumentos se encuentran cerca unos de otros.
¿Merece la pena visitar Guadalupe?
Sí, especialmente si buscas un destino que combine patrimonio, historia y naturaleza. El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe junto con el conjunto histórico y las calles tradicionales del pueblo, hacen que Guadalupe sea una de las visitas más interesantes de Extremadura.
Esperamos que este artículo te haya ayudado a conocer mejor esta joya de la provincia de Cáceres. Saludos viajeros.
Otros artículos sobre Extremadura que te pueden interesar
















